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NEUROCIENCIA DEL LENGUAJE

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MARCO TEÓRICO

La base teórica de la UETAC se basa en el abordaje propuesto por la Neurociencia, y en particular por la Neurociencia del lenguaje.

La Neurociencia del lenguaje es una disciplina joven, que estudia la organización del lenguaje en nuestros cerebros. Decimos que es joven porque en los últimos años ha habido unos cambios de enfoque y una metodología diferente a la hora de estudiar el lenguaje pero, ciertamente hace muchos años que los investigadores están interesados en conocer las bases neurológicas del lenguaje.

Actualmente se trabaja integrando por un lado, los hallazgos de diferentes disciplinas que investigan sobre el lenguaje y sus bases neurológicas, en uso de las modernas técnicas de neuromimatge que permiten visualizar el funcionamiento cerebral mientras se ejecuta una tarea lingüística y del otra, tomando como base modelos de procesamiento lingüístico que pueden guiar la búsqueda a nivel de función cerebral.

Así pues la Neurociencia del lenguaje se nutrirá de disciplinas tan diversas como la Psicolingüística, la Neurología, la Neuropsicología, la Lingüística o la Inteligencia artificial para poder conseguir su objetivo que no es otro que conocer la organización del lenguaje en el cerebro. Y principalmente las metodologías que se utilizan son los estudios con técnicas de neuroimagen y los estudios con pacientes afásicos.

MODELOS

Nos basamos en modelos de procesamiento del lenguaje que interpreten todas las actividades del lenguaje (comprensión, producción, lenguaje oral y lenguaje escrito) y en todos sus niveles (fonológico, morfológico, sintáctico y pragmático)

ACTIVIDADES DEL LLENGUAJE
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COMPRENSIÓN

La comprensión oral es una actividad muy sofisticada que necesita la participación de múltiples procesos cognitivos. Además, intervienen otros factores derivados de las situaciones comunicativas que todavía pueden complicar más la tarea.

Los mecanismos que nos permiten percibir y entender el habla, en su inicio, comparten procesos de análisis para los sonidos, como las características físicas de frecuencia, intensidad y timbre, pero para la percepción del habla se necesitan otros dominios específicos como la categorización los sonidos. Esta tarea no es nada sencilla ya que las características de los fonemas son arbitrarias y específicas para cada uno de los idiomas. Además, el habla es continua y no segmentada en unidades, los segmentos tampoco son siempre iguales y los hablantes tampoco pronunciamos todos igual. Así pues la percepción auditiva es un primer proceso que debe completarse con un análisis auditivo para “saber” qué sonido ha llegado a nuestro cerebro.

Posteriormente habrá que dar significado, como palabra, en esta secuencia de sonidos identificados y por ello habrá que recordar si ya lo habíamos sentido anteriormente y como la reconocemos en algún “almacén de memoria“. Finalmente seremos capaces de recordar todos los significados posibles y ayudados por el contexto, el momento de la conversación o la persona que la dice … podremos acabar comprendiendo.

A nivel neurológico la organización para la comprensión oral es muy compleja, implica redes a nivel cortical y subcortical. En un primer nivel la información auditiva sería procesada en la corteza auditiva primaria y allí descodificada fonológicamente para pasar después a áreas frontales y en la corteza temporal superior para su comprensión léxica y semántica.

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PRODUCCIÓN

Los procesos que se ponen en marcha para la producción oral lo hacen a la inversa que en la comprensión. Cuando nos queremos expresar de forma espontánea primero hay dar forma significativa a lo que pensamos decir, por tanto hay que encontrar el contenido semántico, después habrá que encontrar en la memoria qué forma, palabra, se ajusta más a este significado y finalmente seleccionar, para poder articular, cada uno de los fonemas o sonidos de estas palabras.

Cada uno de estos momentos o niveles intenta explicar desde diferentes modelos teóricos pero todos están de acuerdo que es un proceso en el que se van elaborando diferentes representaciones hasta llegar a la emisión sonora de lo que había nacido como un mensaje sólo pensado.

A partir de investigaciones, en base sobre todo a identificar la actividad cerebral en diferentes tareas como decir nombres, grupos de palabras, etc, el primer proceso, es decir, dar contenido semántico a lo que queremos decir, estaría dirigido sobre todo para redes situadas a regiones del lóbulo temporal izquierdo. Cuando este contenido queremos depositar en una palabra concreta activan niveles de la corteza temporal posterior que pueden ser comunes a las de “almacenes de palabras” para la comprensión. El paso siguiente que necesitaría encontrar la codificación fonológica y elegir cada uno de los fonemas de la palabra, se asocia a la actividad de la corteza frontal inferior también conocida como área de Broca. Y finalmente la capacidad para poder activar los planes articulatorios y producir la palabra necesitará redes de las circunvoluciones precentral y postcentral de la corteza motora y sensorial apoyadas de otras estructuras como el cerebelo.

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LLENGUAJE ESCRITO

La lectura y la escritura son una adquisición reciente en el desarrollo de la humanidad. Como especie la hemos conseguido hace menos de 5.000 años en cambio, el lenguaje oral fue posible hace unos 100.000 años. Esta diferencia hace que la lectura y la escritura no estén aún programados en el cerebro y por lo tanto necesitamos de un aprendizaje específico para adquirirlos y no lo hacemos de forma natural como la oral.

Cuando ya hemos hecho el aprendizaje parece que la lectura sea una actividad automática pero en realidad hay un buen número de procesos cognitivos hasta llegar a entender o pronunciar las palabras leídas.

El primer paso se daría para identificar las letras a partir de los signos gráficos. Después habrá que reconocer estas letras escritas como fonemas, es decir, hacer la conversión grafema-fonema para poder identificar la secuencia de fonemas como una palabra, al igual que cuando la escuchamos. Este tipo de lectura es lenta y es como enseñamos sus inicios a los niños pero no es la única manera de leer palabras.

Cuando nos convertimos en lectores expertos hacemos una lectura global de forma rápida y sin esfuerzo, igual que cuando miramos un objeto. Esto permite crear una representación ortográfica de la palabra e identificar directamente. Una vez reconocida ya puede llenarse de contenido y saber qué significa tal como lo hacemos con un objeto, una fotografía o una idea.

Tal como hemos dicho la lectura aún no está programada en el cerebro y por lo tanto tiene que usar circuitos que hagan conexiones con redes destinadas a otras funciones. Se establecerán nuevos circuitos neuronales que hagan posible la lectura. Actualmente se define un extenso sistema que incluye tres áreas cerebrales del hemisferio izquierdo, una a nivel temporoparietal, otra a nivel occipitotemporal y la última en la circunvolución frontal inferior. Estos sistemas estarían conectados por circuitos funcionales diferenciados y la utilización de unos u otros dependería de factores como: el tipo de palabras, la destreza lectora, o el sistema ortográfico empleado.

La escritura es una herramienta muy poderosa en nuestra cultura, facilita la comunicación en la distancia y el tiempo, hace posible preservar y recopilar la información y es vehiculando para los aprendizajes o para la expresión artística, política, cultural y espiritual. Pero aprender a producir escritura o expresarnos con la escritura no es nada sencillo y se necesitan procesos cognitivos difíciles de desarrollar.

Deberemos: planificar el mensaje, la construcción de estructuras sintácticas, la selección de las palabras y finalmente los procesos motores para escribirlas.

Para la planificación se requiere la busca de información interna o externa, seleccionar los contenidos adecuados y análisis crítico para revisión de lo que estamos creando. En la exteriorización de lo que queremos escribir habrá un proceso de construcción de la estructura gramatical: sintáctica y léxica y finalmente, se deberán activar los programas motores para la realización de la escritura independientemente de que sea hecho a mano al ordenador, en la pizarra, etc.

Las áreas implicadas en la escritura son muchas por lo que a menudo en la investigación se observa que activan la mayoría una de ellas. Para las primeras fases de planificación implican el lóbulos frontales y principalmente zonas prefrontales donde se localizan las funciones ejecutivas. Para poder hacer el proceso gramatical existen dos vías: léxica y sublèxica que implican estructuras subcorticales y zonas corticales en áreas temporales, parietales y occipitales.

NIVELES LINGÜÍSTICOS
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FONOLÓGICO

Es el primer nivel lingüístico. Su función es combinar o integrar diferentes fonemas para así conseguir unidades con significación (palabras). Hay varias estructuras cerebrales implicadas que trabajan coordinadamente como son, el lóbulo temporal responsable de la comprensión lingüística, el sistema límbico implicado en procesos de memoria y motivación y las áreas frontales, en concreto la de Broca, necesarias para los aspectos motores del habla.
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SINTÁCTICO

Se caracteriza por combinar e integrar la sucesión de diferentes palabras en un orden para conseguir estructuras lingüísticas más complejas como son las frases. Esta etapa del proceso está determinada, a nivel cerebral, por las áreas prefrontales, responsables de los programas lingüísticos.
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PRAGMÁTICO

En este nivel encontramos los aspectos extralingüísticos contextuales, los aspectos prosódicos, la comunicación no verbal, etc. , Es decir, todo aquello que completa y redondea el lenguaje comunicativo humano. Es este último nivel donde damos, en nuestro lenguaje, contenido motivacional, contextual, gestual y dinámico. Todo ello implica una actividad cerebral más global actuando conjuntamente estructuras parietales y subcorticales que hacen posible los movimientos automatizados que empleamos en la comunicación gestual. El sistema límbico que se encargará de la parte emotivo-afectiva de los mecanismos verbales. Todo ello añadido a la actividad compleja, necesaria para la comunicación.